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Cirugía de las mamas tuberosas por el Dr.Emilio Moreno

Publicado el 5 de
 June, 2023

Las mamas tuberosas aparecen por una anomalía congénita que aflora durante la etapa de desarrollo y hace que el pecho se vea descolgado, con forma de tubo y con una areola de gran tamaño. En algunos casos los rasgos que definen esta alteración son muy evidentes y otros no tanto. Lo que dificulta el diagnóstico y hace imposible su corrección.

Partiendo de un conocimiento exhaustivo de la anatomía de este tipo de mamas y aplicando un método quirúrgico propio de separación de componentes con desplegamiento glandular, que es una evolución de la clásica técnica de Puckett, se consigue transformar la forma del pecho y dotarlo de un aspecto completamente atractivo y natural.

Las cirugías de pecho ocupan, año tras año, el primer puesto dentro de los procedimientos de estética corporal. Lo cual se entiende si tenemos en cuenta la extraordinaria trascendencia del seno, para subrayar la feminidad y el atractivo de la mujer. Estas intervenciones pueden orientarse a aumentar el volumen del seno, reducirlo, elevarlo… y también a corregir anomalías anatómicas, como es el caso de las mamas tuberosas, que si bien no asocian ningún componente patológico, tienen un impacto negativo muy importante en la autoestima y generan un profundo malestar psicológico.

La cirugía para corregir esta malformación debe encaminarse a dotar a los senos de una forma y volumen atractivos, priorizando la naturalidad y simetría del resultado final. Estamos ante un reto quirúrgico complejo, con una enorme trascendencia estética.

Anatomía de la mama tuberosa

La mama tubular o tuberosa es una anomalía congénita, que se hace evidente en la pubertad, cuando se desarrolla el pecho. No se conoce la causa exacta que subyace tras esta alteración anatómica, pero en muchos casos suele observarse una banda de constricción en el complejo areola-pezón, que altera el normal desarrollo de la mama en el tercio inferior. Debido a ello, la glándula que se está formando se desarrolla mas en el polo superior, pudiendo producir la hernia de la areola-pezón. Dicho de otro modo, durante el desarrollo, el surco del a mama se fija demasiado pronto y demasiado alto, y eso condiciona su evolución haciendo que el pecho adopte forma de tubo, y que la areola sea demasiado grande.

Alteraciones

Ello provoca una serie de alteraciones estéticas. que se resumen en los siguientes rasgos:

  • Base de la implantación de la mama y arco submamario más elevado y acortado de lo habitual.
  • Alteración del crecimiento en el cuadrante inferior, lo que otorga a la mama un característico aspecto tubular.
  • Constricción mamaria.
  • Alteración en la placa areolar; con el pezón y la areola proyectados hacia el exterior (iniciación areolar). 
  • Areola de gran tamaño.
  • Flacidez por falta de tejido mamario. 
  • Ptosis.
  • Asimetrías entre ambos pechos.

Las mujeres con mamas tuberosas no presentan necesariamente todas estas alteraciones. Asimismo, estas anomalías pueden aparecer en diferentes grados, pudiendo ir desde un ligero subdesarrollo del cuadrante inferior, a una malformación que produzca una hernia en la zona de la areola o pezón. Según el nivel de afectación hablamos de mamas tuberosas de gradoI, II o III. Lógicamente, cuanto más notoria es la malformación, más se ve afectada la autoestima de la mujer y sus relaciones personales. A ello hay que sumar otra particularidad muy habitual, y es que los rasgos de la mama tuberosa se presenten de forma distinta entre un pecho y otro, lo que provoca asimetrías muy notorias entre ambas mama

La importancia del diagnóstico

Si partimos de la evidencia de que el aspecto de las mamas tuberosas puede variar mucho entre una paciente y otra, tenemos en cuenta, además, que muchas veces los rasgos que definen esta alteración no están claramente definidos, entenderemos que todo ello dificulte el diagnóstico y que se pueda plantear un abordaje incorrecto a la hora de mejorar la estética del seno, dando lugar a resultados muy pobres.

Yo mismo, en mi práctica diaria, me encuentro con un considerable número de casos en los que he de realizar una cirugía secundaria, por una insuficiente corrección de la mama tuberosa.

Tampoco es raro que muchas adolescentes consulten con su pediatra o ginecólogo al observar que su pecho presenta una forma antiestética y al no encontrar rasgos de malignidad, no se les ofrezca ninguna solución, lo que no hace más que prolongar en el tiempo el sufrimiento y los complejos. Estas pacientes, cuando finalmente acuden a consulta suelen solicitar un aumento como si se tratara simplemente de un caso de hipoplasia mamaria. Al detectar rasgos de mama tuberosa es necesario explicarles en qué consiste este trastorno, cuál es la solución quirúrgica y qué resultados se pueden esperar. No existen cifras exactas sobre la incidencia de esta alteración, pero podríamos estimar que entre el 15-20% de la población tiene algún rasgo de mama tubular De hecho supone uno de los principales motivos, relacionados con la estructura de la mama, por el que las mujeres acuden a nuestra consulta.

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